Evolución de los trasplantes capilares: las unidades foliculares

Todas las técnicas de trasplantes capilares se apoyan en el principio del donante dominante, según el cual los cabellos trasplantados desde zonas con una mayor resistencia a la calvicie pueden vivir igual en cualquier otra zona. El folículo trasplantado crecerá igual que lo haría en su zona de origen. Durante años, se han utilizado técnicas que utilizaban injertos demasiados grandes y que daban un aspecto poco natural. Pero con el tiempo, han ido evolucionando hasta llegar a los microtrasplantes o microinjertos de unidades foliculares.


En los años 60 y 70, se utilizaban injertos, bajo el nombre de Punch Grafts, que contenían entre 15 y 30 cabellos cada uno y que, además, se colocaban entre sí a una distancia que era demasiado grande. El resultado era poco natural, dando un aspecto de mechones sueltos, aislados en el cuero cabelludo. Es lo que pasó a conocerse como «pelo de muñeca» o «hebra de cepillo».

A mediados de los años 80 se produjo un gran avance en el campo de los trasplantes capilares, al sustituir los Punch Grafts por microinjertos (minigrafts y micrografts). Los minigrafts tienen entre cuatro y ocho cabellos cada uno, mientras que los micrografts tienen entre uno y tres. Comenzó a utilizarse la técnica de la «tira», que consistía en extraer una tira de cuero cabelludo de la parte trasera de la cabeza para después dividirla en microinjertos, que se trasplantaban utilizando herramientas muy pequeñas y de gran precisión.

Durante los años 90, esta técnica se fue perfeccionando y su evolución es la que más se utiliza hoy en día: el trasplante de unidades foliculares. A la hora de elegir cirujano, es imprescindible conocer que trabaja con esta técnica, pues el resto de métodos han quedado obsoletos.

 

La intervención quirúrgica comienza con la anestesia del área donante. Después, se retira una sección pequeña del cuero cabelludo, que al ser tan elástico, se realiza de forma sencilla y limpia. Tras esto, se separan cuidadosamente gran cantidad de cabellos, utilizando instrumentos de gran precisión. Estos materiales permiten aislar y cortar las unidades foliculares del área donante. Los trasplantes, si están bien realizados, pueden lograr una gran densidad capilar, pues las unidades foliculares se implantan a distancias milimétricas. La ubicación de los cabellos, su ángulo de implantación y la combinación de tamaños son factores que determinan el éxito o los buenos resultados de un trasplante capilar.

Hay que tener en cuenta que, a medida que vaya avanzando la alopecia, nuevas zonas quedarán despobladas y habrá que realizar nuevos trasplantes. Es por ello que se aconseja no operarse al menos hasta haber alcanzado un grado 3 en la escala Norwood.

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