Prótesis capilares

Las prótesis capilares -comúnmente llamadas pelucas- permiten recuperar el aspecto físico sin necesidad de utilizar ningún tratamiento ni recurrir a técnicas quirúrgicas. Lo que hacen las prótesis es encubrir la calvicie, es decir, emular el cabello para provocar la sensación de que la persona no padece alopecia.


Generalmente, las pelucas han tenido mala fama y no se han considerado una buena solución con la que evitar el problema de la calvicie. Sin embargo, la idea que se suele tener de las prótesis no es la adecuada, y esta falta de información es la que provoca que las pelucas hayan estado consideradas como elementos  irrisorios. En realidad, pueden ser una buena opción.

Las prótesis no tienen por qué ser completas y, si son de calidad, se hacen a medida de cada persona y con cabello natural, de modo que resulta muy difícil detectar si alguien las lleva. Su precio suele oscilar entre los 150 y los 300€, a los que hay que añadir los gastos por la compra de otros productos accesorios como los limpiadores o los pegamentos.

Las prótesis están formadas por una malla, cubierta por un lado de cabello y sin nada por el otro, para poder adherirlas a la cabeza. En la actualidad, los materiales que se suelen utilizar son el poliéster, el nylon y el poliuretano.

Una alternativa a las prótesis la constituyen los cosméticos que actúan cubriendo las zonas de menor densidad capilar mediante pequeñas fibras. Entre ellos se encuentran algunos como Toppik, Couvre o Nanogen. Al igual que las prótesis capilares, la finalidad de estas soluciones es emular el cabello para encubrir la calvicie.


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